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Tu ansiedad no es solo mental, mira cómo afecta a tu cuerpo

La ansiedad es aquella sensación de miedo o preocupación que no proviene de un objeto físico identificable.

El miedo es la reacción ante algún estímulo o situación amenazante, cuando tenemos miedo podemos identificar que lo está causando, por ejemplo, si vemos una película de terror cuando sale un susto en la pantalla sentimos miedo.

La ansiedad por el contrario produce un sentimiento angustiante cuya causa no estamos seguros, y que produce en nuestro cuerpo reacciones incómodas y desagradables.

Según la Organización Mundial de la Salud nueve de cada diez personas en la actualidad sufren de ansiedad.

Por lo que es un campo con mucho interés de estudio, se especula que tal vez la ansiedad proviene de la tecnología, del estilo de vida agitado actual, o quizá de algún correlato biológico, acompáñanos a conocer un poco más sobre los orígenes de la ansiedad y sus consecuencias en nuestro cuerpo.

ansiedad

¿De dónde viene la ansiedad?

La ansiedad puede provenir de circunstancias muy características de la particularidad de las personas, efectivamente puede producirse por una alta exigencia laboral o académica.

Recuerdos del pasado desencadenados por algún estímulo en el presente o preocupaciones de las acciones en el futuro.

Nuestros pensamientos son muy poderosos, evitar las emociones negativas o no trabajar en las preocupaciones de forma sana causa una acumulación de estas tensiones que pueden resultar en un ataque de ansiedad.

Por lo que si deseas conocer los orígenes de tu ansiedad la terapia es la mejor opción.

Implicaciones físicas de un ataque de ansiedad

La ansiedad tiene un correlato físico que genera sensaciones desagradables, este pueden presentarse en conjunto durante un ataque de ansiedad o aparecer individualmente.

Algunos síntomas son:

  • Taquicardia

  • Sudoración

  • Agitación motriz

  • Presión en el pecho

  • Temblores

  • Dolor estomacal

  • Vómitos

  • Tensión

  • Cansancio

  • Hormigueo

  • Mareo

  • Inestabilidad

Cuando estos síntomas se presentan en conjunto y en un nivel extremo se genera un ataque de pánico, estos pueden resultar en consecuencias muy desfavorables para el cuerpo y necesitan asistencia médica.

Como dijimos antes, la ansiedad también se puede presentar de forma más silenciosa en tu cuerpo, es importante que puedas reconocer estas pequeñas señales para prevenir ataques fuertes.

Préstale atención a tu cuerpo y a sus formas de comunicarte las cosas, no te sobre exijas y tomate momentos para conectar con él y con tus emociones, ya que en muchas ocasiones los malestares emocionales se ven reflejados en nuestro cuerpo y si no le prestamos atención puede resultar en enfermedades físicas.

¿Cómo ayudar a una persona en un ataque de ansiedad?

Si algún familiar o incluso tú mismo está sufriendo de un ataque de ansiedad puedes intentar las siguientes técnicas para calmarse.

Meditación

Esta práctica es altamente beneficiosa y puede practicarla con regularidad para disminuir los niveles generales de estrés.

Consiste en permanecer en el momento presente de forma consciente, solo necesitas ponerte cómodo y centrarte en tu respiración, dejando pasar los pensamientos sin quedarte en ninguno.

Esto se puede hacer también en pareja o grupo, invita a la persona a sentarse y centraste en su respiración en conjunto, se encuentran en el momento presente y las preocupaciones del pasado o el futuro no son relevantes.

Manta pesada

Esta consiste en colocarle peso a una manta, preferiblemente el 10% del peso total del cuerpo, para luego colocarla sobre ti o la persona que tenga ansiedad para simular el efecto del tacto de presión profunda que se utiliza para reducir el estrés, esto dará un efecto similar al de arropar a los bebes para que se genere la sensación de bienestar.

Antes de utilizar esta técnica debes tomar en cuenta alguna enfermedad previa que pueda verse afectada o si sufre de claustrofobia.

Esta técnica es especialmente utilizada a la hora de conciliar el sueño.

Hacer ejercicio

Esta de forma preventiva, el ejercicio es muy beneficioso para muchos ámbitos de la salud, y la salud mental no se queda fuera.

Practicar con regularidad algún deporte ayudara a drenar tanto física como mentalmente esas preocupaciones y dejara a tu cuerpo con la sensación de bienestar producida a consecuente de la actividad física.

Puedes combinar la respiración con casi todas las técnicas, llevar a tu mente al momento presente reduce los niveles de ansiedad.

Puedes caminar de forma consciente en tu respiración, colocar sonidos que sean satisfactorios, olores, texturas, en general entrenar la respiración estabilizará los niveles de ansiedad de tu cuerpo.

La ansiedad es muy común por lo que es normal que la sintamos, sin embargo si los niveles de ansiedad son inmanejables lo recomendable es que consultes con un psicólogo para que te recomiende el mejor tratamiento.

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Licenciada en psicología, mención clínica. Amante de la vida saludable, viviendo en el aquí y el ahora.

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