Un segundo antes

José Miguel Fernández Nápoles
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Un segundo antes – Jose Miguel Vale – WebMediums
campos de Cuba

A veces despierto en medio de la madrugada y no sé si me ha despertado el ladrido de los perros, no puedo discernir durante unos segundos si en la habitación de al lado ha llorado mi niña, con dolor de oídos o ha sonado aquel reloj de cuerda de mi padre, que no era necesario por la algarabía de los gallos, anunciando la hora de levantarse, e ir a labrar la tierra con bueyes y arados de madera; o tal vez me han despertado los estruendos de la ciudad donde vivo.

A veces cuando me voy quedando dormido, en esos segundos mágicos que uno no sabe responder preguntas, me parece oler el acre olor de las semillas del ateje, que había en la parcela del abuelo, escuchar la fiesta de los gorriones al amanecer o el misterio de los gallos en la campiña que rodeaba el pueblo, anunciando que el sol estaba a punto de regalarnos luz de nuevo.

El aire sin una partícula extraña, que podía llegar a los pulmones limpiamente, sin temor de ensuciar nada y las gallinas en el corral, cacareando una sinfonía interminable al poner los huevos, mezclada con los mugidos de las reces en el potrero y ladridos de los perros que jamás conocieron collares o vacunas contra la rabia.

Y se queda uno rebuscando en los recuerdos a ver si encuentra el aroma del café, que se colaba en coladores de tela y luego se mezclaba con la leche acabada de ordeñar, endulzada con azúcar prieta y si acaso, un pedazo de pan para mojar, hecho con trigo de verdad, molido en molinos caseros.

Y parece que de un momento a otro entrarán mi padre y el abuelo, con las camisas sudadas y se pondrán el sombrero en la rodilla y recostarán el taburete a las paredes de madera, para beber un jarro de agua fresca que les alcanzaba la vieja. Y uno no puede explicar con que curiosidad mágica se grabaron aquellas sonrisas en nuestras vivencias, fabricadas con la humildad de tierra adentro, en una época donde todo era más sencillo, donde el cansancio y la fatiga no eran ingredientes que desencadenaran la violencia, ni siquiera hacían desaparecer la alegría en los ojos de la gente.

Un segundo antes – Jose Miguel Vale – WebMediums

Hay días que uno se pregunta que tormentas soplaron para que hiciéramos las maletas y saliéramos volando de aquel olor a guayabas y mangos, que arco iris nos deslumbró tanto, para haber renunciado de cuajo a quedarnos dormidos en una hamaca, a privar a nuestros sentidos del sabor de la yuca con mojo de ajos tiernos y el potaje de frijoles negros con un chorro de vinagre. Entonces la mente echa mano a razones que hace rato se desmoronaron, y nos reímos de haber cambiado aquel aire, por aire acondicionado y zumos enlatados con venenos legales.

De pronto a uno se le va olvidando como eran aquellos momentos, que tenía el agua de coco para acariciar la garganta, que mezcla habrá utilizado la tierra para endulzar las guanábanas y los mameyes colorados. Uno se vuelve loco buscando en los mercados a ver dónde venden algo parecido a una malanga acabada de sacar. Y de repente hacemos consciente una verdad aplastante, se nos corta el resuello al darnos cuenta que se agota el tiempo, que alguien incendió las barcas y a la cuenta corriente de latidos e inhalaciones se les va acabando el saldo.

Por un momento me he preguntado si en la habitación de al lado estará mi niña, si estarán mis abuelos, si en el patio estarán cacareando las gallinas o será que ha pasado el metro. Por un momento he tenido la sensación de que todo está ocurriendo ahora cuando recuerdo, en éste momento que es el único que tengo y que, cambia de forma constantemente, pero es el mismo que he tenido siempre.
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José Miguel Fernández Nápoles

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Cubano, emigrante en España, disfrutando de esta parte de mi vida. Compartir es mi camino.

Jose Miguel Vale

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Percibo que soy más que cuerpo físico, mental y emocional. No se quien soy, pero SOY MAS, MUCHO MÁS!!

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